Mi CUCI, mi mundo

Todo comenzó con dolores, vómitos ocasionales, para mí era algo normal ya que me habían dicho que tenía hemorroides y me estaban tratando como tal, yo seguía sangrando y todavía con dolores y muchas evacuaciones, cada ida al baño era el terror de ver mi sangre, llegué al punto de tirar gotas de sangre y manchaba el piso, en la universidad me sentía cansada, sabía que algo estaba mal, me daba mucho sueño y a nadie le decía nada, ya que me tocó un ambiente de gente en la que no se podía confiar, pero oh si, como me hacían comentarios: “ en la escuela no se viene a dormir” y yo solo pensaba en vez de preguntar ¿te encuentras bien?, pero no fue así.

En el año de 2011 a principios fui diagnosticada con Colitis ulcerosa severa, todo el colon ulcerado, cuando supe por primera vez, se me vino a la mente, “me voy a morir” “ya estuvo y mis sueños donde van a quedar” “mi familia” “yo, porque yo, no merezco esto”. El primer doctor que me mandó a hacer mi primer estudio no reaccionaba con el medicamento, mi mamá desesperada y yo por supuesto que también, tenía que haber una posibilidad en la que me ayudara a reaccionar pensaba. Me llevó a los imanes, a medicina homeópata, siempre estuvo el miedo del que iba a pasar conmigo, ¿Y si cometemos un error?, pero tenía que arriesgarme.

Yo en ese momento estaba cursando 5to semestre de universidad, en la carrera de asesoría psicopedagógica, para mí fue algo difícil de aceptar mi nueva vida, cuando fuimos nuevamente con el doctor le dijimos que no había buenos resultados, el me quiso poner cortisona, antes de la consulta me puse a investigar de otros medicamentos y se los mencioné obviamente a corto plazo ,me saco de apuro, el doctor lo único que nos dijo “la puerta está muy grande y pueden ir con otro doctor”, mire la cara de mi madre triste, me dolió pero era mi salud, ¿ cómo ponerme cortisona cuando ya sabía que si iba a reaccionar?, tenía que dar más tiempo, mi esperanza estaba primero.

Yo seguí con la medicina homeópata y alópata, en el periodo que no tenía doctor, fueron meses, un día mi madre llego con la noticia de que le mencionaron que había un buen doctor gastroenterólogo y que me iba a llevar con él, para ver mi caso, fuimos con él, me mando hacer un segundo estudio. Más o menos como a las 7 pasadas llegué al hospital donde me harían mi estudio, cuento esta parte porque para mí fue significativa, mi madre pasó para dar unas hojas sobre las indicaciones a la recepcionista, después dentro de unos minutos llega la enfermera junto con mi mama, le menciona mi madre  a la enfermera que solo venia para darme la bendición ,en ese momento estaba vulnerable y tuve la necesidad de creer otra vez en ese algo para que me diera ánimos, pero no me deje, si no, me di ánimos para mí, sin dar mi confianza a ese algo que esta fuera de nuestra realidad, una oportunidad para demostrarme, que no necesito creer algo que carece de evidencia, cuando pasan cosas atroces y enfermedades nuevas y lo niños inocentes la padecen, es una incongruencia, pero es respetable cada verdad de la gente, de una verdad que no encaja para mi mundo.

Y así entonces mis resultados de este segundo estudio, fue para mí noticia, en que llegó mi madre y dijo – el doctor ya revisó tus resultados dijo que si no hubiera mirado los otros estudios no hubiera pensado que tenías CUCI, no sé qué me ayudo si la medicina homeópata junto con la alópata eso no sé, pero entre en remisión un año, y volvía a tener pequeñas crisis después de ese año, pero a pesar de tristezas y como era mi cambio de forma de vivir, yo hice que me pasaran cosas fabulosas aprendí a convivir con mi enfermedad, y llegue a la conclusión que vivo en un mundo donde algunas personas consideran el ser feliz cuando hay salud, cuando el no tenerlo, lo es también. Hay cosas que no están a nuestro alcance, para así poder cambiarlo, así como nos dice Viktor Frankl todo es depende de la actitud y la actitud viene de lo que pensamos. Somos lo que pensamos.

Es difícil por los comentarios de la gente, la idas al baño, los dolores, y tener una cara de oh no debo de hacer muecas, ¡me mirarán la cara de sufrimiento!, el cansarte y sentir que tus fuerzas se vienen abajo, y tú no quieres, llegas al punto, de decir yo puedo, me toco este cuerpo, pero lo que hay dentro de él es valioso, ah echarle ganas, el darte cuenta que gente se aleja de ti es algo triste, eso sí, porque todo es comida igual a diversión cuando no lo es, te das cuenta que personas son realmente pocas las que tienen esa sensibilidad de que te comprenden sin padecer la enfermedad, y si las hay, existen personas que no comemos para divertirnos, y yo soy una de ellas, soy una realidad de que se puede disfrutar de la vida no comiendo chatarra, bebidas alcohólicas entres otras comidas que tiene un sabor magnifico, y aunque se llame la atención dentro de una reunión y sea el bicho raro, el hecho que pase eso, es el resultado de la consciencia y la ignorancia de la gente y es sorpréndete.

Esto es algo que no podemos evitar porque son mundos distintos al que se tiene uno, pero es nuestra realidad y debemos de aprender a convivir con ella. Y el convivir implica aceptarte que no tiene nada de malo llorar, gritar, enojarte, y equivocarte, eres tú, habrá personas que estarán a pesar de eso, y se debe de agradecer a esas personas porque son parte de nuestra historia.

Un día estaba en mi salón, en la universidad, fueron a comer la mayoría, y les pregunte, porque no me invitaron, y me respondió una compañera, pues tú no puedes comer nada, claro que me lastimó, y lloré en el baño, y hay más comentarios que me dijeron y gestos, la gente quería poner límites por el hecho que estaba enferma, menciono esto, porque quiero contar algo que me ayudo a mí en un momento de tristeza, un mensaje de un vocalista de heavy metal llamado Blaze Bayley y que gracias a mí pareja que se preocupa por mí, y se tomó el tiempo de mandar el mensaje para que esta persona mandara unas palabras cuando me sentía mal, ya que estaba pasando por una crisis fuerte y fue lo siguiente, que aunque en la vida haya más dolor que felicidad esas pequeñas cosas que nos producen alegría debemos de tomarle más importancia.

En nosotros está en cómo vamos a transformar la realidad que estamos pasando, las embarazadas sienten dolor pasan por procesos distintos y valió la pena ¿no? Somos nosotros con esta enfermedad, nuestro mundo, y este es parte de mi mundo el que doy a conocer en este escrito.

Josefina Carrillo Soto

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