Una vida con contratiempos

Os voy a contar mi historia de cómo, desde pequeña, estuve luchando por vivir y por disfrutar la vida.

Desde que nací, tuve muchos problemas de salud. Con tan solo 1 año de vida empecé con crisis epilépticas  y los médicos no sabían que me ocurría hasta que un pediatra lo vio claro y me diagnostico epilepsia.

Cuando empezaron las pruebas de la epilepsia descubrieron que estaba muy avanzada y debían pararla porque si no tendría un trágico final.

Llegado a los 7 años me lo tuvieron que decir, ya que esa enfermedad con el tratamiento solo no sería  suficiente. Tendría que psicológicamente y físicamente, hacer por vivir.

La vida me había cambiado, tenía que ser fuerte y tener claro que quería vivir y tener una vida más o menos normal. Ya con 7 añitos sabía que costara lo que costara, yo me iba a recuperar.

Lo malo es que se juntaba el maltrato que sufríamos mis hermanos, mi madre y yo. Aun con las instrucciones de los médicos de no recibir golpes en la cabeza, él lo hacía, y siempre recordare sus palabras: muérete ya de una vez, así no serás un estorbo para mí.

En el colegio también fue duro porque nadie quería ser amigo de una enferma. Yo siempre estaba sola y cuando había excursiones me quedaba en la clase,  no querían llevarme porque  tenían miedo a las crisis que podía tener.

Ya cuando salimos de Ponferrada fue como una bocanada de aire fresco, tenía muchas más ganas de recuperarme que antes y ahí fue cuando conocí a Begoña la directora de mujeres maltratadas de Soria.

Begoña era una mujer maravillosa que me llevaba a los mejores médicos, ya llevaba unos años sin crisis y eso era un detalle muy bueno. Me llevaron a Zaragoza y me dieron la noticia más maravillosa del mundo: estaba curada, la enfermedad se había dormido. Ese día fue como renacer de todo lo malo que sufrí y valía la pena todos los sacrificios que tuve que hacer.

Cuando todo empezaba a cobrar vida, mi familia y yo nos fuimos de Soria a Burgos. Ahí la cosa no fue bien para mí, esa ciudad no me gustaba y decidí irme sola a Barcelona.

Empecé a trabajar de camarera y los hombres que conocía me usaban y me hacían daño, hasta el día que conocí la maravillosa persona que tengo ahora.

Hace dos años cuando pensaba que ya todo lo malo de mi salud ya había pasado me diagnosticaron Crohn, pero pensé yo puedo con eso y más. Solo hay que luchar por vivir y con la ayuda de la persona que tengo a mi lado hace que sea más fácil todo. Es imposible no querer vivir para formar mi vida con él y agradecerle todo el amor que me da, protección, futuro y esperanza de vivir, y vivir por muchos años.

Porque chicos, la vida es un regalo, pero hay que luchar por disfrutarla. Y os lo digo por consejo, vale la pena todo el esfuerzo que hagáis, ya que será vuestro mérito y os sentiréis igual de orgullosa que yo.

Muchas gracias a todos por leer espero no haberos aburrido con mi vida.

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