Tratamientos para las EII

¡¡Buenas lindos!! Vamos a comenzar por el principio de los tiempos, por ese momento en que el doctor te dice “Los resultados muestran una posible Enfermedad Inflamatoria Intestinal, ¿ha escuchado hablar del Crohn/Colitis Ulcerosa alguna vez?”
En ese momento unos piensan: “¡Pero qué palabrotas más feas!”
Otros ponen cara de drama y pena y dicen “¿Pero me voy a morir?”
Y así, de este modo, podríamos hacer un monologo del “Club de la Comedia” con las reacciones de cada uno de los pacientes con EII.

Pero, ¿qué es una EII y por qué necesita medicación continua, como una persona diabética, una persona con trastorno cardiovascular o simplemente una persona mayor con unos cuantos achaques por vejez? Pues bien, en la definición clínica nos dan las claves de todo este asunto:

“Las Enfermedades Inflamatorias Intestinales son de etiología desconocida caracterizadas por la existencia de un proceso inflamatorio crónico en el intestino, de distinta localización y extensión según se trate de EC o CU, en los que se alternan períodos de exacerbación de la enfermedad con períodos de remisión de los síntomas”

  • Etiología desconocida“, es decir, puede ser por causas genéticas, por causas ambientales (como la dieta, el tabaco, el aire que respiras, bacterias o virus…) o factores inmunológicos (el sistema de defensa de nuestro cuerpo está alterado en esa zona) lo que hace que no podamos curar porque no se sabe el origen y no podemos ir al meollo del asunto.
  • Proceso inflamatorio crónico en el intestino“, es decir, que nuestro intestino está loco (pero loco, loco de verdad) y le da por inflamarse por algún motivo, sí, pero como no sabemos el origen, tampoco sabemos como curarlo, así que el médico en cuestión busca desesperadamente (aunque su cara de póker y de “ya he visto a muchos con esto” indique lo contrario) qué tratamiento es el que te vendrá bien para tí y tu “intestino enfadado”.
  • Periodos de exacerbación y periodos de remisión“, vamos, lo que comúnmente se llama ” tengo un brote” o ” tengo alguna molestia pero es tan leve que me deja hacer vida normal y por ello rezo a todos los dioses para no volver al brote”

Con esta breve descripción (y humorística, como a mi me gusta tomarme el asunto, que no está la cosa para dramas…) podemos percibir, sutilmente, que la medicación es muy importante. Pero no para hacernos los sabiondos y decirlos de boquilla, sino porque realmente es necesaria en el paciente con EII.

Es más, seguro que todos hemos caído en la novatada de decir “Llevo X tiempo tomando estas pastillas para la “EII/Crohn/Colitis/Dragón/Alien/esacosaquemecomelasentrañas” (ponga el nombre molón que le tenga a su EII) y como llevo sin brotes tanto tiempo, voy a dejar de tomarlas (por cuenta y riesgo propio), porque yo me encuentro bien” ¿Y qué pasa? Con el tiempo, tarde o temprano, volvemos a tener un brote, y estos normalmente vienen pisando fuerte, porque no han tenido medicación que sujete “al dragón”.

Y la gran pregunta es: ¿por qué mi medico quiere que tome esta medicación y no esa otra que toma mi compi de batallas Javitxu (¡hola Javitxu!) ?

Porque aunque los tratamientos de EII son parecidos para todos los pacientes, pero la medicación es personalizada para cada uno, según sus síntomas, necesidades y en qué momento o cómo le afecta la enfermedad a tu cuerpo. Vamos, un problemón impresionante que hace que médico que nos ve, médico que quiera huir.

Pero que no cunda el pánico. Por suerte, hoy en día tenemos remedios para casi todo, y si no hay remedios, al menos existen fármacos para ayudar con los síntomas y disminuir el problema lo máximo posible.

Por eso, os voy a presentar a mi amiga “La Escalera de las EII”, que es básicamente, la que, con ojo clínico, utilizan los especialistas para decidir qué medicación necesita un paciente. En ella encontramos varios principios activos, comenzando desde abajo y subiendo peldaño a peldaño, desde el primer escalón:

  • Los Aminosilicatos (seguro que os suena la Pentasa® o el Claversal®)
  • Glucocorticoides, como por ejemplo la Budesonida o la Prednisona
  • Inmunosupresores: Ciclosporina o Metotrexato
  • Anticuerpos anti -TNFα: Infliximab
  • Antibióticos: como el Metronidazol
  • Otras terapias: células madre,…

Por norma general, los especialistas optan por empezar por la medicación más “suave”y dependiendo cómo los pacientes van reaccionando a ellas (si le elimina o palia los síntomas, si no, si les quita los síntomas de las EII pero por otro lado crea problemas en otras zonas…) van subiendo los escalones, o se quedan en ese escalón (medicación) hasta que ésta deje de funcionar para el paciente.

Hay especialistas que por contra, preferirán dar medicación “fuerte”, como unas dosis de “choque”. Como he comentado y comentaré hasta la saciedad, cada especialista, según su experiencia decidirá el protocolo a seguir con la medicación.

Para quitaros el sustillo inicial de esta entrada, en las próximas publicaciones de la sección de Farmacología, hablaremos un poquito más en profundidad de cada principio activo (fármaco, medicación, la pastilla rosa/azul/blanca y roja que me tomo), para qué se utiliza en las EII y porqué es la elección del médico especialista para tu caso.

Y recuerda…¡¡¡nunca pares tu camino!!!

Referencia: imagen procedente de Educainflamatoria.com

Isis

 

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